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Ambientes forestales
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PINARES

 

La mayor parte de los pinares de Collserola corresponden en realidad a bosques mixtos en los que el pino carrasco (Pinus halepensis) forma el estrato superior, y las encinas (Quercus ilex), los robles (Quercus cerrioides) y otras especies rebrotadoras, el inferior. Encontramos, pues, un denso sotobosque formado por las especies del encinar. De hecho, podríamos hablar de un encinar que queda tapado por debajo de los pies de pino blanco que sobresalen.

 

Por otro lado, encontramos los pinares de pino carrasco sobre matorrales de apariencia más abierta, que tienen su origen en antiguos campos de cultivo, especialmente viñedos, en los que el suelo había sido profundamente trabajado.

 

A principios del siglo xx, en gran parte de la sierra había cultivos y los bosques eran explotados intensamente. Los diferentes tratamientos agroforestales de nuestros antepasados y el posterior abandono de estas actividades nos han dejado el mosaico de ambientes que encontramos hoy en día.

 

El abandono de los cultivos comportó la colonización de estos espacios por la vegetación silvestre, lo que ha conducido al aumento de la superficie forestal en Collserola y, de manera general, en Cataluña, durante las últimas décadas.

 

En las zonas no cultivadas donde había un encinar típicamente mediterráneo, la actividad silvícola favoreció la presencia del pino carrasco, una especie de crecimiento rápido que se destinaba a la producción de madera. Con la llegada del gas a los hogares, la explotación del bosque dejó de ser rentable. En los pinares abandonados comenzó la regeneración de las especies rebrotadoras. Este es el origen de los bosques mixtos de pino y encina que hoy en día encontramos en la sierra, en diferentes etapas de madurez.

 

Otra particularidad de los bosques de Collserola es que los pinos son más viejos de lo que parecen a primera vista. Cuando estos bosques eran explotados, periódicamente se hacían entresacas. Se retiraban los pinos mejor formados y se iban dejando los árboles de escaso interés forestal. Los estudios forestales demuestran que muchos de los árboles actuales han crecido en condiciones adversas, por lo que la relación entre el diámetro y la edad no siempre es la esperada.

 


 

 

ENCINAR

 

En las laderas del Puig d’Olorda y en la umbría de la riera de Vallvidrera encontramos el bosque de encinas (Quercetum ilicis galloprovinciale), muy bien constituido, que responde a la estructura y la composición características del bosque mediterráneo. Es un bosque esclerófilo, es decir, de hoja dura, bien adaptado a las condiciones de sequía que debe soportar en verano. La densidad de las copas impide que la luz del sol llegue hasta el suelo y se crea un ambiente sombrío y húmedo.


El estrato arbóreo lo preside la encina (Quercus ilex), acompañada por algún roble (Quercus cerrioides) y algún pino carrasco (Pinus halepensis). El encinar es un bosque muy denso lleno de enredaderas y arbustos perennifolios.


Podemos diferenciar un estrato arbustivo alto (1,5-3 m) formado por grandes arbustos de porte arbóreo, como el durillo (Viburnum tinus), el aladierno (Rhamnus alaternus), el agracejo (Phillyrea latifolia), el madroño (Arbutus unedo), etc., y toda una serie de lianas, como la zarzaparrilla (Smilax aspera) y la madreselva (Lonicera implexa), que lo acaban haciendo impenetrable.


En el estrato arbustivo más bajo (0,5-1 m) encontramos el rusco (Ruscus aculeatus), la esparraguera (Asparagus acutifolius), la rubia (Rubia peregrina) y la hiedra (Hedera helix), que tapiza el suelo o trepa por los troncos. La poca luz que llega al suelo impide que se desarrolle el estrato herbáceo, donde hay, de todos modos, un pequeño helecho, el culantrillo negro (Asplenium Adiantum-nigrum).

 
 


 

 

ENCINAR CON ROBLES


El roble es la especie dominante en cuanto a densidad, mientras que las encinas y algunos magníficos ejemplares de pino carrasco (Pinus halepensis) son los árboles acompañantes. En el estrato arbóreo también encontramos, aunque en cantidades muy pequeñas, otras especies de zonas umbrías, como el serbal (Sorbus domestica). Es una comunidad vegetal de características más centroeuropeas, una subasociación del encinar mediterráneo (Quercetum ilicis galloprovinciale subasociación quercetosum cerrioides).

En un recorrido a través de la Reserva Natural de la Font Groga, encontramos desde lugares bien conservados, con estructura de bosque maduro y sotobosque ralo, hasta zonas muy modificadas como resultado de desbrozos llevados a cabo bajo las líneas eléctricas. En estas formaciones arbustivas dominan básicamente el durillo (Viburnum tinus), el matabuey[W1] (Bupleurum fruticosum), el brezo (Erica arborea), el madroño (Arbutus unedo) y diferentes lianas.


Una especie de gran interés en el contexto de la sierra y que vive, precisamente, en este sector es el acebo (Ilex aquifolium), muy escaso y muy interesante desde el punto de vista faunístico debido a que fructifica en invierno. En un nivel arbustivo más bajo tenemos especies amantes del frescor, como el rusco (Ruscus aculeatus) y la adelfilla (Daphne laureola). También es notable la presencia de plantas trepadoras: la zarzaparrilla (Smilax aspera), la hiedra (Hedera helix), la clemátide (Clematis vitalba) y la madreselva (Lonicera implexa).


Finalmente, en el estrato herbáceo, encontramos toda una serie de plantas propias de zonas umbrías, como el mijo del sol de flor azul(Lithospermum purpureo-coeruleum), la fresa silvestre (Fragaria vesca), la violeta (Viola alba) y la corona de rey (Doronichum pardalianches), que es la especie que inspiró el logotipo de la Reserva Natural de la Font Groga. Son abundantes los helechos, como el polipodio (Polypodium vulgare) y el polístico (Polystichum setiferum), y varias especies de musgos.


La fauna de la Font Groga


Los árboles grandes que hay en la Reserva son una magnífica oferta de cavidades donde pueden anidar tanto aves de un tamaño considerable, como los cárabos (Strix aluco), así como otros más pequeños. También encontramos árboles muertos que hacen posible la nidificación del pito real (Picus viridis) y, últimamente, también el pico picapinos (Dendrocopos major).


La Font Groga es uno de los lugares de la sierra donde la llegada de la primavera se hace más patente gracias al canto de los pájaros: herrerillos (Parus caeruleus), mirlos (Turdus merula), chochines (Troglodytes troglodytes[W2] ), currucas capirotadas (Sylviaatricapilla), tordos (Turdus philomelos), pitos reales (Picus viridis), arrendajos (Garrulus glandarius), etc. En las noches de invierno, las umbrías del parque son un lugar privilegiado para escuchar el canto del cárabo o ¡toparse con un jabalí!


La salamandra (Salamandra salamandra) es el anfibio más característico de la Font Groga. Podemos observar las larvas en los pequeños charcos de las numerosas fuentes que hay en este sector del parque. El lución (Anguis fragilis) es, seguramente, el reptil más típico de este bosque húmedo y lleno de hojarasca en descomposición, porque encuentra los gusanos y los caracoles de los que se alimenta.


Del grupo de los insectos, destaca la presencia de escarabajos xilófagos (que se alimentan de madera) de un tamaño considerable, como el barrenador del roble (Cerambyx cerdo), de unos 5 cm, o el Ergates faber, que llega a crecer hasta los 6 cm. El ciervo volante (Lucanus cervus) es el mayor (8 cm) de todos, uno de los pocos escarabajos europeos que tienen las mandíbulas proyectadas hacia delante. Las larvas de estos coleópteros pueden llegar a ser perjudiciales cuando, en gran cantidad, atacan pies de encinas y robles, pero por su importancia ecológica son especies protegidas por las directivas europeas.

 


 

 

FAUNA FORESTAL

 

La avifauna de los bosques del parque ha sido muy estudiada, con seguimientos anuales de las poblaciones nidificantes e invernantes: son abundantes y omnipresentes los herrerillos (Parus sp.), Los agateadores (Certhia brachydactyla), las currucas ( Sylvia sp.), los petirrojos (Erithacus rubecula) y las palomas torcaces (Columba palumbus). Destaca una especie que, si bien no es la más conocida, seguramente es la más abundante de los ambientes forestales, donde dominan los pinos, se trata del carbonero capuchino (Parus cristatus), muy fácil de identificar por la cresta rayada blanca y negra y por su canto repetitivo y muy peculiar.


Los rapaces forestales son unas de las especies más emblemáticas. El azor (Accipiter gentilis), del que todavía crían unas pocas parejas en el parque, junto con su pariente más pequeño, el gavilán (Accipiter nisus), son los auténticos indicadores de la vida natural en los bosques de Collserola. Actuaciones forestales en determinadas épocas, el estorbo de los visitantes y muchas otras molestias pueden hacer peligrar el éxito de la nidificación de estas especies tan valiosas.


El Busardo ratonero común (Buteo buteo) es la otra ave rapaz que cría en los bosques del parque. De hecho, prefiere construir el nido en bosquetes situados en áreas más abiertas, pero debido a la creciente presión urbanística se ve obligado a nidificar en bosques densos y entrar en competencia con el azor, mucho más adaptado al entorno típicamente forestal. Por la noche, y especialmente durante el invierno, se siente el canto grave del cárabo (Strix aluco), una rapaz nocturna propia de todos los bosques de Collserola.


El grupo de los mamíferos es el más difícil de observar directamente. Entre estos, la ardilla (Sciurus vulgaris) es la especie más fácil de avistar, sobre todo en primavera, cuando los individuos jóvenes, aunque confiados, saltan de rama en rama. Aún más abundante es el pequeño ratón de campo (Apodemus sylvaticus), que constituye una parte significativa de la dieta de los depredadores forestales. Por otra parte, la población de jabalíes (Sus scrofa) ha experimentado un notorio incremento en los últimos años y eso también se ha traducido en un mayor número de observaciones y contactos, a veces sorpresivos, por parte de los visitantes del parque.


La gineta (Genetta genetta) es un mamífero carnívoro no familiar para los visitantes del parque, pero en cambio ha sido muy estudiada en Collserola. Vive escondida y prácticamente no se mueve durante el día, por lo que es muy difícil verla. Sin embargo, es fácil detectar la presencia mediante los excrementos que deposita en letrinas, situadas normalmente en montones de piedras o rocas. En la sierra, los afloramientos rocosos son escasos y las ginetas se ven obligadas a buscar otros lugares donde ubicar sus letrinas. Lo hacen en ruinas de edificaciones, e incluso utilizan coches abandonados. 

   

Consorci del Parc Natural de la Serra de Collserola
Ctra. de l'Església, 92. 08017 Barcelona. T: 932 803 552

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