Históricamente, las principales áreas agrícolas de Collserola fueron los valles del Baix Llobregat y del Vallès. Actualmente, en la sierra, la actividad agrícola se sitúa mayoritariamente en las zonas periféricas del parque. En el lado vallesano, las pocas fincas agrícolas existentes se ubican en las zonas más llanas y son relativamente grandes, con una estructura de explotación agraria más o menos definida de masía, huerto familiar y campos de secano. En cambio, hacia el Llobregat, la superficie cultivada total es muy superior, pero la propiedad se encuentra dispersa, la producción está mucho más diversificada y las fincas y las parcelas son de dimensiones reducidas.
La gestión de la agricultura en Collserola exige, sobre todo, evitar la pérdida de superficie agraria y potenciar el cultivo de los campos abandonados, utilizando métodos respetuosos con el medio, potenciando la agricultura ecológica y favoreciendo el mantenimiento y la recuperación de las variedades tradicionales. El mantenimiento de los campos de cultivo y las siembras experimentales de las fincas públicas es una de las líneas de trabajo del programa de actuaciones de potenciación de la fauna de la sierra.
Tradicionalmente, la actividad agrícola en la sierra ha ido acompañada de alguna actividad ganadera complementaria. Con el abandono de los cultivos y de la vida en el campo, buena parte de la ganadería se convierte en marginal y se desarrollada como actividad de subsistencia.
En 1995 se inició la reintroducción controlada de rebaños de ovejas para ayudar en el mantenimiento de las repoblaciones forestales, las franjas de prevención de incendios, los prados de cerrillo y otras zonas de vegetación abierta, siempre con el objetivo de reducir la vegetación de estas zonas en el marco de la prevención de los incendios forestales. La reintroducción de la ganadería también tiene el objetivo de potenciar una actividad económica que contribuya al desarrollo sostenible de la sierra.

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