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ECOLÓGICA

Ecológica | Productiva | Social


Los bosques cercanos a las ciudades liberan oxígeno (O2) y fijan el dióxido de carbono (CO2), filtran las partículas de polvo y amortiguan el ruido. Además, las corrientes de aire más frescas del interior del bosque ayudan a disipar el calor y la contaminación producida por las industrias, las calefacciones y los automóviles.

 

Las principales funciones ecológicas de los espacios forestales son:

 

Regulación del ciclo hidrológico

 

Las plantas retienen el agua de la lluvia y la liberan poco a poco, y así frenan el riesgo de inundaciones. Por tanto, los bosques son unos reguladores de los recursos hídricos y, por extensión, del clima.

 

Los bosques almacenan y purifican el agua. Cuando el agua transpirada por el bosque entra en contacto con una masa de aire frío, se condensa y forma nieblas y nubes. Estas nieblas pueden dejar precipitaciones importantes. Está comprobado que llueve más en las zonas boscosas que en las deforestadas.

 

La vegetación absorbe los nutrientes contenidos en los residuos orgánicos del agua, que no son tóxicos para las plantas, y de este modo la vegetación ayuda a reducir la contaminación y a mejorar la calidad de las aguas.

 

En los ecosistemas forestales mediterráneos, hasta el 90 % del agua de lluvia puede volver a la atmósfera por evapotranspiración, es decir, la suma de la evaporación del agua que ha mojado superficialmente la vegetación y el suelo, y del agua que, una vez en el suelo, es absorbida y transpirada por las plantas.

Un árbol evapora 5,7 litros de agua/hora

 

 

Reducción de la erosión

 

El suelo es el patrimonio más preciado de la Tierra. Sin suelo no es posible el crecimiento de la vegetación.

 

Las formaciones arbustivas tienen un papel ecológico esencial para su función de retención del agua de lluvia y de protección del suelo. Las raíces de las plantas protegen el suelo de la acción erosiva del agua y previenen los deslizamientos de tierras. Así, evitan o reducen los efectos negativos de las riadas.

 

Un suelo sin vegetación corre el riesgo de degradarse por la fuerza del agua, sobre todo en las regiones mediterráneas, donde las lluvias pueden ser torrenciales y llevarse grandes cantidades de tierra.

 

La cubierta vegetal también es una pantalla contra la erosión del viento y las caídas de las rocas, y protege los valles de los aludes de barro y de nieve.

 

 

Calidad del aire

 

Los bosques son unos regeneradores importantes del oxígeno que respiramos, y a la vez retienen el dióxido de carbono atmosférico.

 

Las plantas se alimentan del aire (CO2), del suelo (sales minerales) y del agua (H2O), y todo ello gracias a la energía de la luz. El CO2 y el H2O que absorben se transforman, y el resultado de la reacción química es, por un lado, compuestos orgánicos (CH2O), y por otro, oxígeno (O2) que vuelve a la atmósfera.

 

La vegetación almacena el CO2, sobre todo las formaciones vegetales en crecimiento, que contribuyen en minimizar el cambio climático al actuar como «vertederos» de CO2.

 

Los bosques también filtran las partículas en suspensión y retienen el polvo. Esto es importante en las áreas urbanas rodeadas de bosques o parques, donde la cantidad de polvo es muy grande. El resultado es un aire limpio y puro.

 

 

A escala planetaria, los ecosistemas terrestres absorben una tercera parte del CO2 actual.


Un bosque absorbe de 3 a 15 toneladas de CO2/ha y libera unas 5 toneladas de O2 anuales, la cantidad necesaria para que respiren 10 personas durante un año.


Un árbol filtra hasta 7.000 kg de polvo y tóxicos. Collserola tiene 6.800 ha de bosque.

 

Presencia de especies vegetales y animales

 

Los espacios naturales son la fuente de diversidad biológica y de mantenimiento de algunas variedades de plantas y animales de uso humano tradicional. Estos espacios también son un refugio para animales polinizadores de cultivos y para los controladores de plagas agrícolas, así como para los diseminadores de semillas.

 

La diversidad biológica no se limita únicamente a las especies catalogadas. Esta se extiende, asimismo, entre las diferentes poblaciones de una misma especie que viven en la sierra y, finalmente, entre los diferentes individuos de una misma población animal o vegetal. Estas tres fuentes de variación son fundamentales para que las especies puedan sobrevivir y evolucionar positivamente ante los posibles cambios.

 

Las especies biológicas de Collserola no constituyen solamente un potencial científico y cultural. La preservación de su diversidad es una condición necesaria para garantizar el futuro de los sistemas naturales de la sierra.

 

En 1 hectárea de bosque hay casi 1 tonelada de animales del suelo (sobre todo, lombrices de tierra).

 

 

Pantalla de ruido

 

Los bosques funcionan como pantallas acústicas que amortiguan los ruidos. Pueden llegar a tener un efecto de reducción de hasta 20 o 30 decibelios.

Consorci del Parc Natural de la Serra de Collserola
Ctra. de l'Església, 92. 08017 Barcelona. T: 932 803 552

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