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Retos de futuro

La primera causa de pérdida de biodiversidad en los países industrializados es el proceso de desarrollo urbano y ocupación del territorio, que afecta a la conectividad de los ecosistemas y causa la fragmentación y el aislamiento de los hábitats naturales.

 

Como expone el Plan de Espacios de Interés Natural (PEIN, 1992), uno de los principales objetivos desde la óptica de la ecología del paisaje es evitar tener un conjunto de manchas verdes aisladas.
 


El Parque de Collserola se encuentra inmerso en un proceso de aislamiento ecológico respecto a otros espacios naturales, debido a la densidad del tejido urbano y a la red de infraestructuras que rodean la sierra. Hace años que se trabaja para garantizar la conectividad ecológica con otros espacios naturales y para establecer los corredores pertinentes entre áreas protegidas. En este sentido, es prioritaria la conexión con el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, por la vertiente del Vallès. También son necesarias otras conexiones con espacios naturales del área metropolitana de Barcelona, como el Parque de la Serralada de Marina y el Parque del Garraf.

 

 

Conectividad y aislamiento ecológico

 

La conectividad biológica hace referencia a la posibilidad que tienen las especies de desplazarse y de hacer movimientos de dispersión, migración o colonización que les permitan establecerse en otros espacios e intercambiar información genética.

 

Si miramos el mapa, es fácil darse cuenta de la dificultad que implica la conexión ecológica entre los espacios naturales del área metropolitana de Barcelona, debido al desarrollo urbanístico y a las infraestructuras actuales y las previstas en el planeamiento.

 

Si las áreas periféricas de los espacios naturales están conservadas correctamente, actúan como zonas de influencia que amortiguan los impactos que generan las áreas urbanizadas y las infraestructuras viarias. Por ello, desde el punto de vista de la gestión, es primordial que seamos conscientes de la importancia de conservar las áreas periféricas adyacentes al parque por la capacidad amortiguadora que tienen y como inicio de corredores ecológicos. Estas áreas están directamente implicadas en los procesos ecológicos: flujos de energía, materiales y organismos.

 

Es en las ultimas extensiones de cultivo de la vertiente vallesana donde encontramos la mejor muestra de la importancia de estas zonas de influencia y donde, por lo tanto, hay que priorizar los usos compatibles con la conservación del parque que, asimismo, permitan avanzar en el gran reto de la conectividad con el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac.

 

Los espacios que se reservan como conectores pueden tener diferentes funciones según su anchura, calidad del hábitat y requerimientos de las especies. Hay que diferenciar claramente entre un corredor con suficiente superficie para incluir el hábitat de varias especies de animales y un paso de fauna habilitado para salvar un obstáculo concreto, como, por ejemplo, una infraestructura viaria.

 

En los últimos años se ha puesto en evidencia la necesidad de incorporar criterios medioambientales y de ecología del paisaje en la planificación del territorio, para promover estrategias dirigidas al aumento de la permeabilidad del tejido urbano. Se trata de conservar y potenciar la biodiversidad, y de evitar un peligroso aislamiento de la sierra.

 

 

Fragmentación del territorio

 

Al ocuparse y transformarse, el territorio se va dividiendo en diferentes piezas que quedan incomunicadas entre sí en el ámbito biológico: es el proceso que conocemos como «fragmentación de hábitats». Se entiende por hábitat el territorio que requiere un animal para encontrar el alimento y el refugio necesarios para vivir y reproducirse, es decir, para desarrollar su ciclo vital. Uno de los elementos que más contribuyen a la fragmentación del territorio son las infraestructuras de transporte.

 

Nos referiremos únicamente a los viales internos que atraviesan el parque. En función de las características de la infraestructura viaria y de los requerimientos y las necesidades territoriales de las especies, la fragmentación puede romper totalmente la conexión entre los dos lados del vial. Puede tratarse de una barrera física, por las dificultades propias de atravesarla, o una barrera comportamental, que genera pautas de alejamiento de la barrera. La dificultad de superarla dependerá, en cada caso, de la ecología de la especie y de las características de la barrera.

 

En Collserola se ha hecho el seguimiento de las incidencias de la fauna en las carreteras, con el objetivo de estudiar algunos factores relacionados con el riesgo de atropello. Los resultados nos muestran que el grupo faunístico con más registros de atropello ha sido el de los mamíferos. Las especies más afectadas son el erizo, la ardilla, el conejo, el jabalí y la gineta.

Consorci del Parc Natural de la Serra de Collserola
Ctra. de l'Església, 92. 08017 Barcelona. T: 932 803 552

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